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ENFRENTA Y VENCE A TUS GIGANTES



Que facil nos dejamos intimidar por nuestro Gigante, tememos, nos da escalosfrios el solo escuchar su desafio o saber que se hacerca, y desimos que somos tan debiles que no podemos interponernos a él, y actuamos como si dijerámos que si no podemos contra el, mejor nos rendimos a el.

Hoy te invito a enfrentar a tus gigantes, sin importar lo grandes, fuertes, habilidosos que sean, sin importar el miedo que les tegas recuerda que iras a pelear contra el en el nombre de Jesús.
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SONRIE QUE TU ERES ESPECIAL


Ya eran pasadas las 6 cuando paso a recoger a su niña. Cansado y de muy mal humor recorría las avenidas que colmadas del vehículos le hacían pensar que la suerte, si algún día la tuvo se había alejado completamente de él. Pero al fin puedo llegar, y hay estaba ella esperándolo, como siempre sentada en un banquito. Se levantó sonriendo y con sus manitas cargadas de libros besó a su padre sin poder cerrar sus labios y contener una risita.

Hola papi, dijo la niña, debemos irnos bebé, contesto su padre.

- ¿Qué tienes papi que te veo triste, estas cansado?

- Si mi niña, muy agotado, además de que hoy no ha sido un buen día en el trabajo, todo me ha salido mal, muy mal.

- No te preocupes papi, todo va a salir bien.

Su padre la miró y contempló lo hermosa que era su hija, y sonrió a darse cuenta que esa carita y esos ojitos eran el rayo de luz que desde el cielo iluminaban su vida. Tenía solo 4 años, pero podía mantener una conversación como un adulto, sobre todo si hablaba de su papi. Ella lo miraba a él mientras conducía y su agotamiento le resultaba penoso e incompresible.

- ¿Qué tienes papi? Volvió a preguntar la niña. Nada, es solo que estoy un poco cansado, volvió a contestarle su papi.

- ¿Puedo hacer algo para que sonrías y estés más feliz?

Sonrió su padre cuando la miro a los ojos.

- No tienes que hacer nada mi niña, con solo mirarte y verte sonreír soy feliz mi bebe.

- ¿Porque?

- Porque eres mi princesa, además porque te amo mucho, eres lo mejor que me ha pasado.

-Entonces porque estas triste papi?

Por un instante el padre respiro profundo y mientras miraba la carita de su ángel decidió hablar con ella con toda sinceridad, con una sonrisa que más que alegría reflejaba amor le dijo:

- Porque a veces necesito dinero para poder darte a ti la vida que mereces, y no lo tengo, la vida de los adultos a veces es complicada mi niña linda.

Miró inocentemente la niña a su padre y lo abrazó en medio del tráfico y mientras besaba a su padre reía a carcajadas cuando le decía:

- No seas tonto papi, yo no necesito dinero para ser feliz, yo también soy igual que tú, para ser feliz solo necesito escuchar tu voz y ver tu sonrisa.

Has tu lo mismo, ¡sonrie! que es posible que tu sonrisa haga feliz a los que te rodean y ella tenga el poder de cambiar la vida de quien quiera perderla.

El corazón alegre hermosea el rostro; más por el dolor del corazón el espíritu se abate.
Proverbios:15:13
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PRUEBA DE FE

Pincha Play permite que cargue y obcerva lo que puede ocurrir si tu fe no está segura en cristo.




Si afianzamos nuestra FE en la roca Eterna Cristo Jesús podrémos siempre mantenernos firmes y creceremos en nuestra Fe.

Tu decides que hacer con tu fe, pero recuerda que siempre la estarán probando con fuego
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LA LLAVE DE LA SALIDA A LOS PROBLEMAS

¿Qué haces cuando tienes problemas o dificultades encontrandote en una caja con una sola salida pero está cerrada y no sabes como salir?.

A través de la historia de esta tierra muchas personas incluso gobernantes han tenido esa situción y no saben que hacer, pero ellos encontrarón su alivio y solución a su problema al obtener la llave de la puerta cerrada y que no le permite disfrutar de la libertad.

Quiero compartir contigo esa llave que tambien a mi me ha ayudado bastante y te aseguro que también abrirá tus puertas. Lo quiero hacer presentandote esta historia que talvés la has leido o escuchado pero que al recordarla ahora puedas ponerla en practica.

-Una vez un Sacerdote estaba dando un recorrido por la Iglesia al mediodía… al pasar por el altar decidió quedarse cerca para ver quién había venido a orar. En ese momento se abrió la puerta; el sacerdote frunció el entrecejo al ver a un hombre acercándose por el pasillo; el hombre estaba sin afeitarse desde hace varios días, vestía una camisa rasgada, tenía el abrigo gastado cuyos bordes se habían comenzado a deshilachar. El hombre se arrodilló, inclinó la cabeza, luego se levantó y se fue. Durante los siguientes días el mismo hombre, siempre al mediodía, estaba en la Iglesia cargando una maleta… se arrodillaba brevemente y luego volvía a salir.

El Sacerdote un poco temeroso, empezó a sospechar que se tratase de un ladrón, por lo que un día se puso en la puerta de la Iglesia y cuando el hombre se disponía a salir le preguntó: “¿Qué haces aquí?”. El hombre dijo que trabajaba cerca y tenía media hora libre para el almuerzo y aprovechaba ese momento para orar, “sólo me quedo unos instantes, sabe, porque la fábrica queda un poco lejos, así que sólo me arrodillo y digo: “Señor, solo vine nuevamente para contarte cuán feliz me haces cuando me liberas de mis pecados… no sé muy bien orar, pero pienso en Ti todos los días… así que Jesús, este es Jim reportándose”.

El Sacerdote sintiéndose un tonto, le dijo a Jim que estaba bien y que era bienvenido a la Iglesia cuando quisiera. El Sacerdote se arrodilló ante el altar, sintió derretirse su corazón con el gran calor del amor y encontró a JESÚS, mientras lágrimas corrían por sus mejillas; en su corazón repetía la plegaría de Jim:
“SÓLO VINE PARA DECIRTE, SEÑOR, CUÁN FELIZ FUI DESDE QUE TE ENCONTRÉ A TRAVÉS DE MIS SEMEJANTES Y ME LIBERASTE DE MIS PECADOS… NO SÉ MUY BIEN COMO ORAR, PERO PIENSO EN TI TODOS LOS DÍAS… ASÍ QUE, JESÚS, SOY YO REPORTÁNDOME”.

Cierto dÍa el Sacerdote notó que el viejo Jim no había venido. Los días siguieron pasando sin que Jim volviese para orar. Continuaba ausente, por lo que el Sacerdote comenzó a preocuparse, hasta que un día fue a la fábrica a preguntar por él; allí le dijeron que él estaba enfermo, que pese a que los médicos estaban muy preocupados por su estado, todavía creían que tenía oportunidad de sobrevivir. La semana que Jim estuvo en el hospital trajo muchos cambios, él sonreía todo el tiempo y su alegría era contagiosa.

La enfermera jefe no podia entender porqué Jim estaba tan feliz, ya que nunca había recibido ni flores, ni tarjetas, ni visitas.

El sacerdote se acercó al lecho de Jim con la enfermera y ésta le dijo, mientras Jim escuchaba: “Ningún amigo ha venido a visitarlo, él no tiene a dónde recurrir”. Sorprendido el viejo Jim dijo con una sonrisa: “La enfermera está equivocada… pero ella no puede saber que TODOS LOS DÍAS, desde que llegué aquí, a MEDIODÍA, UN QUERIDO AMIGO MÍO VIENE, SE SIENTA AQUÍ EN LA CAMA, ME AGARRA DE LAS MANOS, SE INCLINA SOBRE MI Y ME DICE: “SÓLO VINE PARA DECIRTE, JIM, CUÁN FELIZ FUI DESDE QUE ENCONTRÉ TU AMISTAD Y TE LIBERÉ DE TUS PECADOS. SIEMPRE ME GUSTÓ OIR TUS ORACIONES, PIENSO EN TI CADA DÍA… ASÍ QUE JIM, ESTE ES JESÚS REPORTÁNDOSE”.

P.D.
Ahora, cada día, no podemos perder la oportunidad de decirle a Jesús: Aquí estoy REPORTÁNDOME…
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