
Ya eran pasadas las 6 cuando paso a recoger a su niña. Cansado y de muy mal humor recorría las avenidas que colmadas del vehículos le hacían pensar que la suerte, si algún día la tuvo se había alejado completamente de él. Pero al fin puedo llegar, y hay estaba ella esperándolo, como siempre sentada en un banquito. Se levantó sonriendo y con sus manitas cargadas de libros besó a su padre sin poder cerrar sus labios y contener una risita.Hola papi,